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sábado, 14 de enero de 2012

Aceite de lujo para evitar que los olivos milenarios acaben secos en una rotonda

Vivir más de 1.000 años, ver pasar reinados y culturas, aguantar heladas y sequías y sobrevivir a generaciones de hombres no es mal mérito para un solo árbol. Hacerlo para acabar arrumbado en la rotonda de una autovía o de una urbanización del extrarradio, con las raíces segadas y los brazos mutilados con motosierra no es el fin más digno para un venerable anciano, pero ese es el que le espera a los árbolesmás antiguos de la Península: los olivos.

La moda de trasplantar viejos especímenes de sus campos originales ha terminado con miles de olivos centenarios. Hasta 30.000 euros se han llegado a pagar por algunos ejemplares, aunque precios en torno a 6.000 sonmás habituales. Para los expertos, se trata de un error, pues la viabilidad de estos árboles desarraigados es poca y acaban muriendo o viviendo enfermos.

Una de las comarcas de España que está a salvo de esta costumbre arboricida es también, precisamente, la que tiene una tremenda acumulación de olivos monumentales.
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Las ocho marcas del aceite milenario Territorio del Sénia

Es la Mancomunidad de la Taula del Sénia, un territorio a caballo entre Castellón, Tarragona y Teruel que comprende 24 municipios de tres comunidades autónomas. El nombre les viene del río Sénia, frontera natural entre Cataluña y la Comunidad Valenciana.

En esas tierras bajas que miran al mar crece lo que algunos consideran la mayor acumulación de olivos milenarios del mundo.

Desde 2009 un proyecto piloto, puesto en marcha por la mancomunidad y agentes sociales y económicos de la comarca y apoyado con fondos Feader por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y otras ayudas de la Fundación Biodiversidad y comunidades autónomas, ha servido para catalogar y poner en valor todo este rico patrimonio. Así, se ha localizadoy salvado a miles de los ejemplares y, además, se ha empezado a producir y a comercializar su aceite como si un tesoro.

Unos 15 euros vale la botella de medio litro de un producto que hace apenas un lustro estaba amenazado de desaparición. La Asociación Territorio del Sénia ha localizado y protegido ya más de 4.000 olivos que tienen 3,50 metros de perímetro a una altura de 1,30 sobre el suelo, una dimensión que según trabajos técnicos indica una edad de al menos cuatro siglos. Este es el tamaño mínimo, pero hay ejemplares que superan los 10 metros de perímetro.
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El mar de olivos de la comarca del Sénia
La localización de olivos también incluyó la toma de todo tipo de medidas y la puesta en marcha de un sistema de certificación y trazabilidad para asegurar que la cosecha y el aceite provienen de los ejemplares numerados.

Una variedad antigua llamada farga

Como explica Jaume Antich, gerente de la mancomunida y director del Proyecto Aceite y Olivos Milenarios del Territorio del Sénia, en la comarca se da la mayor acumulación del mundo de olivos milenarios. La mayoría son de la variedad farga, una tipología de olivo muy antigua, de recolección manual y producción alterna, y que es la más abundante en la comarca, pues representa el 98,5% de los olivos catalogados.

Es difícil decir por qué en esa zona del Mediterráneo hay tal acumulación de viejos olivos, pero una clave es la propia variedad de planta que crece allí. La Asociación Territorio del Sénia organizó el pasado diciembre un congreso sobre olivos milenarios en el que los investigadores constataron que la ancestral variedad de farga es también una de las más longevas y voluminosas.

Lo sabe bien Lluís Porta, un joven agricultor que es seguramente la persona del mundo con más olivos milenarios. En su finca de Ulldecona (Tarragona) tiene 150 catalogados. También administra uno de los ochosmolinos autorizados a prensar la oliva.

Según Porta, la farga era un árbol poco productivo, especialmente los viejos. Son árboles con mucha madera y poca hoja. La tónica en la comarca era arrancarlos por variedades más productivas porque no eran rentables. Desde hace al menos un siglo, la farga ha estado en regresión en la comarca, pues los paisanos empezaron a apostar por variedades más de moda.

Después, en la última década y media, con la moda de los olivos grandes para jardines urbanos, llegaron los especuladores dispuestos arrancar del terreno a los monumentales olivos y venderlos por miles de euros a compradores caprichosos y poco conocedores del expolio natural en el que participan.

De hecho, como explican los entendidos en la materia, los propietarios de grandes árboles monumentales en el campo no han estado recibiendo ni una mínima parte del dinero que se paga por viejos árboles. A menudo, cuando el árbol monumental ha dejado de producir tanto como se desea, se convertía en un estorbo para el agricultor deseoso de poner una variedad más rentable. Que alguien viniera y se encargara de quitarlo y llevárselo era ya una ayuda para el propietario, que a veces no recibía casi más pago que ese servicio.
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Olivos arrancados y expuestos en un vivero levantino
Eso ha pasado y sigue pasando en muchos lugares de la Península donde los olivos siguen desprotegidos, pero no el Territorio del Sénia, donde se ha puesto en marcha todo un proyecto de desarrollo productivo, cultural y turístico para darles valor.

El agricultor Lluis Porta es de los que se alegra de la medida porque se resistía a ver arrancar los viejos olivos de la tierra. «Tenemos un patrimonio único y nos gustaría conservarlo. Sembrar miles de olivos en plan industrial e ir a la producción máxima es una opción, pero prefiero no hacerlo y seguir custodiando este legado tan valioso».

Pero para que la conservación funcione tiene que haber una rentabilidad y es lo que está intentando la marca de calidad Aceite de Olivos Milenarios. Pepi Cid, gerente de la asociación de cooperativas de la comarca, señala que la importancia de las botellas de aceite milenario, cuyo eco ha llegado al mercado asiático y de EEUU, es que están sirviendo para dar a conocer la comarca y ligar el nombre a productos de alta calidad.

Además, está dando valor al resto de la cosecha de aceite de farga. En realidad, la producción de aceite milenario es poca, no más de 6.000 litros en la campaña de 2010, pero su efecto es grande a nivel de imagen, explica Antich. Éste también indica que un impulso para la protección de los olivos fue que la Comunidad Valenciana hiciera una ley en 2006 de protección de árboles monumentales, siendo la única autonomía que tiene una así.

Bernabé Moya, responsable del Departamento de Árboles Monumentales de la Diputación de Valencia, fue el técnico que impulsó aquella ley y afirma: «Debería extenderse porque lo que hay en el resto del país es un expolio atroz de árboles milenarios que, además, mueren por esnobismo, ya que no superan el trauma del trasplante».

Para Ana Leiva, directora de la Fundación Biodiversidad, el proyecto Olivos Milenarios aúna varios valores, pues además de proteger un valor histórico, cultural y paisajístico.

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