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martes, 8 de noviembre de 2011

Un motivo más para el uso de aceite de oliva virgen extra: luchar contra las Grasas Trans

Hoy os dejamo el articulo publicado por nuestra amiga Mar Luna de Oleoturismia, nos ha encantado el articulo, así que aquí lo compartimos:




 Durante los últimos años, diversos estudios científicos realizados en diferentes países han demostrado una clara asociación entre el consumo AGT, procedentes de grasas hidrogenadas y/o parcialmente hidrogenadas y enfermedades del corazón y sistema circulatorio (cardiovasculares).  La ingesta diaria de cinco gramos de grasas trans provoca que aumente un 25% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

A pesar de su origen vegetal, elevan el colesterol malo (LDL) y la grasa circulante (triglicéridos) y disminuyen el colesterol bueno (HDL) en sangre, aumentando así la posibilidad de formación de aterosclerosis y elevando el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Son más perjudiciales para la salud que las grasas saturadas de los alimentos y productos de origen animal.

El aceite de oliva virgen extra no tiene compuestos de grasas trans ya que es el zumo directo de las aceitunas con una elevada composición de ácidos grasos beneficiosos para todo nuestro organismo y sustancias naturales antioxidantes.

Cómo se generan y qué son los ácidos grasos trans.

Se generan al someter a los aceites vegetales a un proceso químico llamado hidrogenación (introducción de gas hidrógeno en el aceite a cierta presión y temperatura). Esto provoca que los aceites líquidos a temperatura ambiente se transformen en sólidos. Así se consigue que tengan las mismas propiedades que tienen la grasa saturada animal. Suele emplearse en la elaboración de margarinas vegetales, bollería y pastelería industrial, productos precocinados, grasas para freidoras de bares y restaurantes, etc.
Las grasas vegetales hidrogenadas fueron desarrolladas como sustitutos más saludables (por su origen vegetal que conlleva la ausencia de colesterol) a las grasas animales; tras conocerse que la grasa saturada y el colesterol aumentaban el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Parecía haberse desarrollado un sustituto más saludable que mantenía las propiedades de textura y estabilidad en el producto elaborado.

Los AGT son ácidos grasos no saturados con alguno de sus enlaces en configuración trans, lo que provoca una rigidez física que induce al organismo a confundirlo con un ácido graso saturado, que tiene la misma forma. Esto provoca que el organismo lo sitúe en posiciones donde es más fácil que se oxide.



Por qué se siguen utilizando las grasas hidrogenadas en la industria alimentaria.

Son menos susceptibles al enranciamiento o a la oxidación y alargan la vida útil (caducidad) del producto sin afectar al color, a la textura o al sabor del mismo. Además son más baratas que los aceites vegetales más saludables (insaturadas) como el de girasol u oliva, lo que permite aumentar los beneficios para la industria.

Riesgos para la salud.

- Si una persona incrementa su ingestión de grasas en un 2% y éste aumento proviene de las grasas “trans”, su riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular puede aumentar un 23%.

-La ingesta diaria de 5 gramos diarios de grasas “trans” -que pueden estar contenidos en ciertas golosinas, panes y margarinas, entre otros alimentos- es suficiente para aumentar en un 25% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y a incrementar en un 150% en el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer.

-Las grasas “trans” provocan un incremento en sangre del denominado “colesterol malo” (LDL), y su exceso tiende a adherirse y engrosar las paredes de las arterias y venas de todo el organismo, incluyendo corazón y cerebro.

- Las grasas “trans” disminuyen el colesterol bueno (HDL) y además promueven la inflamación de los tejidos, sobre todo en las personas obesas

-Un consumo elevado de grasas trans puede provocar resistencia a la insulina (diabetes de tipo 2).

-La ingesta de grandes cantidades de este tipo de ácidos grasos empobrece la calidad de la leche materna en el caso de que la mujer se encuentre en proceso de lactancia.

-Las mujeres con altos niveles de ácidos grasos “trans”, vinculados al consumo de panes industriales, patata fritas y pizzas, tienen el doble de riesgo de sufrir cáncer de pecho

- También se ha sugerido que el desarrollo fetal y el crecimiento postnatal pueden retrasarse debido al paso de ácidos grasos trans a través de la placenta.

- Los ácidos grasos trans, aumentan las concentraciones sanguíneas de la proteína C-reactiva, indicador de una inflamación en todo el cuerpo y de la disfunción celular, también vinculada a cardiopatías y afecciones de los vasos sanguíneos.

- Las grasas trans pueden interferir en el metabolismo de los ácidos grasos esenciales, la síntesis de los ácidos grasos omega 3, que son saludables, y el equilibrio de prostaglandinas, alterando la protección contra los coágulos de sangre.

Cómo detectar las grasas trans en el etiquetado nutricional de los productos.

En la actualidad, el etiquetado de los productos no incluye (con raras excepciones) su contenido en AGT, lo cual dificulta su identificación por parte de los consumidores.
La legislación europea actual no exige la declaración del contenido en AGT, por tanto el consumidor no está protegido y no puede conocer los niveles de AGT de los productos que compra, ni seleccionar los que estén libres de ellos.
La única opción es buscar en los ingredientes si indica que contiene ácidos grasos hidrogenados o parcialmente hidrogenados.
Eso con respecto a los etiquetado, el problema viene cuando en el sector restauración se utilizan para cocinar, freidoras, etc y no lo podemos detectar.

Para ver el artícluo completo, pincha aquí.

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